LA SELECCIÓN DE PERSONAL Y DISCRIMINACIÓN POR CUESTIÓN DE GÉNEROLa discriminación laboral en contra de las mujeres existe en todas las partes del mundo. No en todas partes del mundo se sufre igual esa discriminación y aunque en una gran mayoría el porcentaje de las mujeres en la población activa es alta, en ningún lugar del mundo existe una paridad con los hombres.

Es cierto que hemos ido avanzando, que hemos logrado espacios antes inimaginables. En las Universidades existen más mujeres que hombres y no sólo eso sino que su tasa de éxito es mayor. Pero hay más docentes en masculino que en femenino y también hay menos catedráticas. Hay mujeres que forman parte de los gobiernos y con poder de decisión pero, hay menos presidentas.

Es a la hora de acceder al trabajo cuando sentimos de forma clara y rotunda, la discriminación por cuestión de género. No hay espacio más esclarecedor por si quedaba alguna duda.

Hay sectores en los que la presencia de las mujeres es nula o cuando menos, muy baja. O por el contrario, hay sectores ocupados donde la presencia de las mujeres es mayoritaria. Son sectores para los que estamos predestinadas.

La discriminación no se queda en la dificultad al acceso al empleo. Va mucho más allá. Podríamos empezar por la brecha salarial, en este país muy profunda. Podemos seguir por la falta de promoción profesional porque a pesar de estar mejor formadas, tenemos menos posibilidades de asumir puestos de alta dirección y liderazgo.

Pero empecemos por el principio, por saber qué es un proceso de selección de personal y para qué sirve.

Un proceso de selección de personal es un conjunto de pasos o fases que tiene como objetivo encontrar a la persona que reúna las capacidades y habilidades que requiere el puesto ofertado para poder desempeñarlo con éxito. Ambas partes persona y empresa resultarán beneficiadas.

No es difícil adivinar que este proceso parte de una definición previa de las necesidades del puesto vacante: funciones, tareas y responsabilidades. A partir de esta definición, la empresa ya tiene el perfil de la persona que busca.

Si un proceso de selección, se lleva a cabo teniendo en cuenta el sexo de la persona que se va a contratar sin valorar sus capacidades profesionales, su formación y experiencia estamos ante un proceso de selección de personal discriminatorio.

La discriminación de la mujer en el trabajo se basa en valores, creencias y estereotipos de los roles masculinos y femeninos tradicionales que asignan a las mujeres ciertas características profesionales independientemente de su capacidad y experiencia laboral .

Esto en el mercado laboral significa por ejemplo, que hay puestos de trabajos que es mejor que lo desempeñe una mujer o, todo lo contrario, este puesto no es para una mujer.
Significa por ejemplo, que las mujeres anteponen el cuidado de la familia a las necesidades de las empresas en las que están contratadas de ahí que la maternidad sea un problema para acceder a un empleo o para ocupar puestos de responsabilidad porque requiere muchas horas y mucho esfuerzo y de esto las mujeres supuestamente, no disponen.

En un proceso de selección de personal discriminatorio, se exigen requisitos que no son esenciales para el desempeño del puesto de trabajo y que se sabe que una gran mayoría de las mujeres no los cumplen. Por ejemplo, una dilatada experiencia en un sector en el que tradicionalmente no existe contratación femenina.

En un proceso de selección de personal discriminatorio, se llevan a cabo unas pruebas que favorecen a los hombres porque están baremadas sobre muestras masculinas.

Se han elaborado leyes que prohíben expresamente esta discriminación lo que ha sido muy positivo porque favoreció la sensibilización y visualizó una dolencia grave en la sociedad y lo elevó a injusticia Pero, la legislación no la ha erradicado. Hoy se mantiene una discriminación indirecta más sutil.

Hemos revisado algunas ofertas publicadas en portales de empleo y si bien es cierto que en ningún momento se exige de forma expresa ser varón, la empresa ya ha decidido previamente que quien ocupe la plaza no será una mujer . Esto se desprende en el Estudio sobre Los perfiles de la oferta de empleo 2014, realizado por el Observatorio de Observaciones.

En esas ofertas de vacantes la fuerza física no es requisito- por lo menos explicito para- el desempeño de dicho puesto. Será porque en la era en la que vivimos las nuevas tecnologías liberan a esa profesión de la fuerza- que fue muy solicitada en la era industrial- pero sobretodo, porque el articulo 22.2 bis de la Ley de Empleo 56/2013, establece que el perfil de un puesto de trabajo vinculado al esfuerzo físico se considerará siempre una discriminación directa.

Es llamativo que para esos puestos masculinos sí se exija ser personas responsables, tener una actitud proactiva y competencias de orientación al público, de trabajo en equipo, etc. características y habilidades que es fácil encontrar en las mujeres.

Entonces, si no hay exigencia, teórica de sexo, de fuerza física, pero sí de habilidades y competencias que son comunes a ambos sexos, la pregunta es, por qué en el estudio antes mencionado hay una serie de ocupaciones en las que las contrataciones de las mujeres es nula o mínima. Estamos hablando de Empleados de gasolinera, Frigoristas, Montadores de estructuras metálicas, entre otras.

Otra prueba de que la discriminación por cuestión de genero, es que existen puestos de trabajo como el de ayudante de cocina que tiene como tareas como limpiar, ordenar, manejar la plancha, la freidora, frigoríficos, horno etc. hay una alta contratación de mujeres.

De este contraste, entre lo solicitado en el mercado laboral y el estudio de ese mercado por el Observatorio, se puede deducir que a día de hoy existen ocupaciones consideradas como masculinas.

Por último, no podemos dejar pasar por alto que el lenguaje sexista utilizado en la redacción de estos anuncios resulta disuasorio a la hora de que las mujeres se animen a presentar candidaturas.



La discriminación tiene consecuencias negativas para todas las partes principalmente para las mujeres , para las empresas y el mercado y para la sociedad en general

Para las mujeres porque las dificultades de acceso al empleo o la posibilidad de acceder a puestos de responsabilidad, además de los efectos económicos, mayor precariedad laboral, supone baja autoestima, frustración por la imposibilidad de desarrollar y demostrar su talento y por ende insatisfacción laboral y personal y no nos olvidemos de los problemas de salud física que trae consigo la precariedad laboral.

Para las empresas porque al basar los criterios de elección en el sexo y no en criterios objetivos de competencias técnicas, están perdiendo talento en unos tiempos en los que nadie o casi nadie, tiene dudas de la importancia del capital humano en las empresas. Sin una plantilla que aporte valor, va resultar muy difícil, en un mercado cada vez más exigente, que un proyecto empresarial se prolongue en el tiempo. Una mala elección le va acarrear más tarde o más temprano, pérdidas no sólo económicas, incluso de imagen.

El que se mantengan estereotipos que implican dificultades de acceso al empleo o que puedan promocionarse no hace sino que reforzar la idea de inferioridad de la mujer frente al hombre y la erradicación de la violencia de género será costosa cuando, no imposible. Una sociedad que alberga discriminación no es una sociedad justa ni sana ni podrá evolucionar.

 

Eva Ventín Lorenzo. Orientadora Laboral 2.0

 

Publicado por AMAVI

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